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martes, 4 de mayo de 2021

Descubren el agujero negro más cercano a la Tierra




 Un equipo de astrónomos del Observatorio Europeo Austral (ESO) y otros institutos ha descubierto el agujero negro más cercano a la Tierra. Situado a solo 1.000 años luz de nosotros en la constelación de Telescopium, tiene una masa al menos cuatro veces mayor que la del Sol y unos 25 o 30 kilómetros de diámetro. Está acompañado de dos estrellas que, aunque parezca asombroso, se pueden ver a simple vista desde el hemisferio sur.


El agujero negro fue localizado desde el Observatorio Europeo Austral (ESO) en La Silla, Chile. En un principio, el equipo solo pretendía echar un vistazo al sistema de doble estrella, llamado HR 6819, pero al analizar sus datos surgió la sorpresa. Allí había algo inesperado, un tercer cuerpo invisible del que no había constancia. Las observaciones también mostraron que una de las dos estrellas orbita el agujero cada 40 días a casi unos 70 millones de kilómetros (el 45% de la distancia entre el Sol y la Tierra), mientras que la segunda estrella está mucho más lejos. Sin embargo, los científicos no pueden precisar cuánto (quizás de 20 a 50 veces más lejos), ya que en cinco años de observaciones no detectaron cambios en su velocidad. Ambas estrellas tienen una temperatura de 15.000ºC a 17.000ºC, que es casi tres veces más alta que la del Sol.


«La estrella exterior podría acabar siendo devorada por el agujero negro en el futuro, pero para la estrella interior, los roles cambian: se expandirá tanto que puede engullir y devorar al agujero negro», afirma en un correo electrónico a ABC Dietrich Baade, astrónomo de ESO en Garching y coautor del estudio que este martes publica la revista «Astronomy & Astrophisic».


miércoles, 7 de abril de 2021

El Sol esta despertando detectan la fulguración solar más potente desde 2017

 



El Observatorio de Dinámica Solar de la NASA (SDO) detectó la 'llamarada más fuerte desde octubre de 2017' el 29 de mayo, lo que sugiere que podría estar entrando en un nuevo ciclo solar.

 

Según la NASA, "las manchas solares pueden ser presagios del aumento del ciclo solar del Sol y volverse más activo".

 

No se sabrá si son solo un cambio temporal o un cambio a una nueva fase más activa durante unos meses, dijo la NASA.

 

"Se necesitan al menos seis meses de observaciones solares y conteo de manchas solares después de un mínimo para saber cuándo ocurrió", escribió la agencia espacial en su sitio web.

 

"Debido a que ese mínimo se define por el número más bajo de manchas solares en un ciclo, los científicos necesitan ver el aumento constante de los números antes de poder determinar exactamente cuándo estaban en el fondo".

 

Significa que el mínimo solar solo es reconocible después del hecho: no se puede decir 'actualmente estamos en mínimo solar', ya que lleva hasta 12 meses confirmarlo, momento en el cual estaríamos fuera del mínimo solar.

 

Durante su ciclo de 11 años, la actividad del sol se eleva y cae, las manchas solares también aumentan y disminuyen en número: estas manchas solares son rastreadas por la NASA y otras agencias.

 

Actualmente estamos en el Ciclo Solar 24, pero si estamos pasando por el mínimo solar, estaríamos entrando en el inicio del Ciclo Solar 25.

 

"Esta nueva actividad de manchas solares podría ser una señal de que el Sol posiblemente está acelerando al nuevo ciclo y ha pasado al mínimo", dijo la NASA.

 

Las erupciones detectadas el 29 de mayo se clasificaron como erupciones solares de clase M, provenientes de las nuevas manchas solares vistas en la superficie del Sol.

 

Las erupciones solares reciben una clasificación de A, B, C, M o X dependiendo de cuán poderosa sea la radiación que emiten cuando llega a la Tierra.

 

Una bengala de clase M es 'de tamaño mediano' y si golpea la Tierra directamente puede causar apagones de radio breves sobre las regiones polares y tormentas de radiación menores.

 

Sin embargo, estas bengalas no apuntaban hacia la Tierra y no representan ningún peligro.

 

Según SpaceWeatherLive, esta es la primera llamarada de clase M del Sol en 925 días y dijo que es "muy probable" que este sea el comienzo del próximo ciclo solar.

 

El ciclo solar es un promedio de 11 años, pero puede durar de nueve a 14 años y comienza desde un mínimo solar, el punto menos activo en un ciclo de estrellas.

jueves, 11 de febrero de 2021

Sorprendente: Decodifican un misterio de la capa externa del Sol

 


Una teoría sobre por qué la atmósfera exterior del Sol difiere en su composición química de sus capas internas fue confirmada por observación directa por primera vez.

Los investigadores de University College London (UCL) y la Agencia Espacial Italiana combinaron observaciones de un telescopio en Nuevo México (EE.UU.) con satélites en órbita terrestre para identificar un vínculo entre las ondas magnéticas en la cromosfera y las áreas de abundantes partículas ionizadas en la tórrida atmósfera exterior, según publica The Astrophysical Journal.

“Las diferentes composiciones químicas de las capas internas y externas del Sol se observaron por primera vez hace más de 50 años […] La diferencia de composición es sorprendente, dado que las capas están unidas físicamente y que la materia de la corona se origina en la capa más interna, la fotosfera”, dijo el jueves la autora principal del estudio, la doctora Deborah Baker, mediante un comunicado.

La nota reza que, con este hallazgo, es posible detectar ondas magnéticas en la cromosfera y vincularlas a una gran cantidad de elementos en la corona que no están en las regiones internas del Sol.

viernes, 4 de diciembre de 2020

NASA REVELA QUÉ FUE EL OBJETO QUE ROZÓ LA TIERRA

 


El objeto, de entre 5 y 10 metros de diámetro, que pasó la noche del 1 de diciembre a una distancia de menos de 50 000 kilómetros de la Tierra era el cohete propulsor Centaur, lanzado hacia la Luna con la misión Surveyor 2 a mediados de los años 60 del siglo pasado, afirmó el miércoles la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Vishnu Reddy, profesor adjunto del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona, afirmó que fue “un objeto difícil de caracterizar” y señaló que las observaciones de color sugirieron que el cuerpo espacial, bautizado como 2020 SO, “no era un asteroide”.

Para confirmar que 2020 SO es un cohete de una misión antigua, los especialistas compararon sus datos de espectro con los de otro cohete propulsor, Centaur D, que se quedó en el espacio desde su lanzamiento en 1971. Sus parámetros coincidieron, confirmando el origen del objeto.


Poco después de su despegue, el 20 de septiembre de 1966, el Surveyor 2 se separó de su propulsor como estaba previsto, pero el control de la nave espacial se perdió un día después cuando uno de sus propulsores no se encendió, lo que hizo que girara. La nave espacial se estrelló contra la Luna el 23 de septiembre de 1966. Mientras tanto, el cohete Atlas-Centaur, de la etapa superior, pasó junto a la Luna y desapareció en una órbita desconocida alrededor del Sol.

viernes, 6 de noviembre de 2020

 


El tamaño del asteroide, de unos 300 metros de diámetro, también se aproximará a la Tierra el viernes 13 de abril de 2029, pero para ese entonces no se prevé un impacto.

 

El asteroide Apophis: peligro en el futuro.

 

Un estudio de la Universidad de jawai ha revelado nuevos datos relacionados con el posible impacto de un gran asteroide que pasará cerca de la Tierra en 2068. Los resultados fueron anunciados por el astrónomo Davi Tholen y sus colaboradores, que detectaron en el asteroide Apophis una aceleración de tipo Yarkovsky, efecto que modifica las órbitas de pequeños cuerpos celestes por la forma en que absorben la radiación del Sol.

 

Según explica la Universidad a través de un comunicado, todos los asteroides necesitan volver a irradiar como calor la energía que absorben de la luz solar para mantener el equilibrio térmico, cuyo proceso cambia ligeramente la órbita del objeto.

 

 

Aunque el Apophis, cuyo diámetro ronda los 300 metros, se aproximará a nuestro planeta el viernes 13 de abril de 2029, Tholen explica que para ese momento "no es posible un impacto con la Tierra".

 

 

 

Sin embargo, el experto señaló que las nuevas observaciones "fueron lo suficientemente buenas" para revelar la aceleración de Yarkovsky en el asteroide, aportando una evidencia decisiva para "mantener en juego el escenario de impacto en 2068".


Un grupo de científicos de la Universidad de Hawái alerta de la posibilidad de que un asteroide impacte contra la Tierra dentro de varias décadas.

La detección de un efecto físico que actúa sobre la aceleración del asteroide de 300 metros Apophis confirma que el escenario de impacto contra la Tierra en 2068 sigue siendo posible, precisa un estudio elaborado por el investigador Dave Tholen y sus colaboradores del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái (EE.UU.).

Según ha informado Tholen, en un comunicado publicado el lunes por la Universidad de Hawai, las nuevas observaciones revelaron la aceleración de Yarkovsky en el asteroide, aportando una evidencia decisiva para “mantener en juego el escenario de impacto en 2068”.

De momento, se están realizando más observaciones para refinar la amplitud del efecto Yarkovksy y cómo afecta la órbita de Apophis. Los astrónomos sabrán bien antes de 2068 si existe alguna posibilidad concreta de impacto.

lunes, 2 de noviembre de 2020

DESCUBREN 2 EXOPLANETAS ORBITANDO UNA ESTRELLA FRÍA



 Identifican 2 exoplanetas orbitando la estrella enana roja TOI-1266, cuyas peculiaridades permiten que exista agua líquida en planetas que orbitan cerca de ella.

En la búsqueda de mundos habitables más allá de las fronteras de nuestro sistema solar, esta es una gran ventaja: la distancia entre un exoplaneta y su estrella es un factor crucial para su detección.

Cuanto más cerca estén los dos, mayor será la probabilidad de que los astrónomos puedan detectar el planeta desde la Tierra.

Pero estas estrellas son bastante pequeñas y emiten poca luz en comparación con la mayoría de las otras estrellas, como nuestro Sol”, explica Brice-Olivier Demory, autor principal del estudio y profesor de Astrofísica en la Universidad de Berna. Estos factores hacen que sea difícil observarlos en detalle.

Sin los instrumentos adecuados, cualquier planeta que pudiera orbitarlos fácilmente podría pasarse por alto, especialmente los planetas terrestres, como la Tierra, que son comparativamente pequeños.

Un instrumento con el que es posible estudiar de cerca a las estrellas enanas rojas y sus planetas es el telescopio SAINT-EX, con sede en México, cooperado por NCCR Planets. SAINT-EX es un acrónimo de Búsqueda y caracterización de exoplanetas en tránsito. El proyecto ha sido nombrado en honor a Antoine de Saint-Exupéry (Saint-Ex), el famoso escritor, poeta y aviador.

El Observatorio SAINT-EX es una instalación totalmente robótica que alberga un telescopio de 1 metro. Está equipado con instrumentación especialmente adecuada para permitir la detección de alta precisión de pequeños planetas que orbitan estrellas frías

jueves, 8 de octubre de 2020

INDICIOS DE VIDA EN VENUS

 



Las nubes que envuelven Venus podrían albergar una sustancia letal: un gas maloliente e inflamable llamado fosfina que aniquila a formas de vida que necesitan oxígeno para sobrevivir. Irónicamente, los científicos que han anunciado la detección de este gas nocivo en la atmósfera de Venus sostienen que podría ser una evidencia tentadora —y polémica— de vida en el planeta vecino.

Por lo que sabemos, en planetas rocosos como Venus y la Tierra, solo la vida —ya sea humana o microbiana— puede producir fosfina. Pero tambien algunas especies de bacterias anaeróbicas —organismos que viven en entornos sin oxígeno en vertederos, zonas pantanosas e incluso los intestinos de los animales— producen fosfina de forma natural.

Ahora podrían haberse hallado indicios de fosfina en Venus, según ha informado un equipo de astrónomos en la revista Nature Astronomy.

«Me quedé alucinada, claro. Supuse que había sido un error, pero deseaba que no lo fuera», afirma la coautora del estudio Clara Sousa-Silva, investigadora posdoctoral del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) que identificó inicialmente la fosfina como posible biofirma.

En pocas palabras, la fosfina no debería estar en la atmósfera de Venus. Producirla es dificilísimo y la composición química de las nubes debería destruir la molécula antes de poder acumularse en las cantidades observadas. Pero es demasiado pronto para concluir que exista vida fuera de la Tierra. Los científicos advierten que la propia detección debe verificarse, ya que la señal de fosfina descrita en el estudio podría ser una señal falsa introducida por los telescopios o por el procesamiento de los datos.

«Es muy emocionante, pero la respuesta obligatoria es cuestionar si el resultado es real», afirma David Grinspoon, del Instituto de Ciencia Planetaria. «Cuando alguien publica una observación extraordinaria que nunca se ha hecho antes, te preguntas si puede que hayan cometido algún error».

Si realmente hay fosfina en las capas de nubes de Venus, su presencia sugiere una de dos posibilidades intrigantes: que hay formas de vida alienígenas uniendo átomos de fósforo e hidrógeno o que un proceso químico completamente inesperado está generando fosfina en ausencia de vida.

lunes, 28 de septiembre de 2020

MISTERIOSOS PROCESOS EN VENUS PRODUCEN FOSFINA COMO EN LA TIERRA.





Los astrónomos han encontrado posibles señales de vida en la atmósfera superior del planeta Venus, el más cercano a la Tierra. Utilizando dos potentes telescopios, un equipo internacional de científicos ha detectado rastros de fosfina -una molécula que indicaría actividad biológica- en las nubes relativamente frías situadas a 60 kilómetros por encima de la superficie del planeta.
Algunos astrobiólogos llevan décadas especulando sobre la posibilidad de que las nubes de Venus contengan microbios aéreos, pero la idea ha recibido menos atención que la búsqueda de vida en otras partes del sistema solar, sobre todo en Marte o en las lunas de Júpiter y Saturno que contienen océanos debajo de sus superficies heladas. El equipo de astrónomos británicos, estadounidenses y japoneses publicó el descubrimiento de fosfina en la revista Nature Astronomy.

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