La promesa de "drenar el pantano" se ha encontrado con un obstáculo turbio y complejo en el segundo año del mandato de Donald Trump. El pasado 30 de enero de 2026, el Departamento de Justicia (DOJ) liberó finalmente un lote masivo de más de tres millones de páginas relacionadas con el caso de Jeffrey Epstein.
La promesa y la demora
En noviembre de 2025, el presidente Trump firmó la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein, una medida bipartidista diseñada para obligar la publicación total de los documentos del caso.
Sin embargo, la ejecución de esta ley ha sido accidentada. El Departamento de Justicia, bajo la administración Trump, incumplió la fecha límite original de diciembre de 2025.
Trump en los archivos: Ruido sin "pistola humeante"
El análisis de los nuevos documentos revela una realidad matizada para el presidente.
Menciones frecuentes: Trump aparece mencionado en correos electrónicos, registros de vuelo y memorandos del FBI.
Se confirman interacciones sociales y asistencia a fiestas en décadas pasadas, algo que el propio Trump ha reconocido anteriormente. Tips no verificados: Un punto álgido son los resúmenes del FBI sobre "tips" o pistas anónimas recibidas a lo largo de los años, algunas de las cuales contienen acusaciones graves. No obstante, el DOJ ha enfatizado que muchas de estas pistas fueron investigadas y desestimadas por falta de credibilidad o pruebas, calificándolas de sensacionalistas.
Para la base de votantes de Trump, esto es una victoria: la ausencia de cargos formales o evidencia irrefutable valida su narrativa de que fue simplemente un conocido social de Epstein antes de que se conociera la magnitud de sus crímenes.
El factor "Círculo Interno": El verdadero dolor de cabeza
Donde los archivos han resultado más dañinos no es necesariamente en la figura directa del presidente, sino en su órbita inmediata. Los documentos han expuesto comunicaciones amistosas entre Epstein y figuras clave del actual ecosistema de poder en Washington, mucho después de la primera condena de Epstein en 2008.
Aliados bajo la lupa: Los correos electrónicos sugieren que personajes como Elon Musk (figura central en la iniciativa de eficiencia gubernamental DOGE) y Howard Lutnick (Secretario de Comercio) mantuvieron correspondencia o lazos con Epstein en momentos en que muchos otros ya se habían distanciado públicamente.
Contradicciones públicas: Estas revelaciones contradicen afirmaciones previas de distanciamiento total, creando una situación incómoda para la Casa Blanca, que debe explicar por qué miembros de alto nivel de la administración mantuvieron acceso al pedófilo convicto.
Implicaciones Políticas para el Gobierno (2025-2029)
La desclasificación presenta tres desafíos principales para la administración Trump en el corto y mediano plazo:
Credibilidad Institucional: La decisión del Departamento de Justicia de retener millones de páginas ha dado munición a los demócratas y a grupos de víctimas, quienes acusan al Fiscal General de proteger a aliados políticos bajo la excusa de la privacidad.
Esto erosiona la narrativa de Trump como el "agente de la verdad" contra el establishment. Desgaste del Gabinete: La atención mediática sobre figuras como Lutnick o Musk distrae de la agenda legislativa y económica del presidente. La oposición podría utilizar estos vínculos para entorpecer audiencias o cuestionar la ética de los funcionarios clave.
La batalla por la narrativa: Mientras Trump intenta enfocarse en la economía y la política exterior, el goteo constante de información de los archivos mantiene el foco en escándalos pasados.
Conclusión
La última desclasificación de los archivos Epstein ha funcionado como un arma de doble filo para Donald Trump. Si bien parece haber esquivado una bala legal directa, la metralla política ha impactado en la estructura de su gobierno. La pregunta que queda en el aire para el resto de su mandato no es solo qué hizo Epstein, sino qué tanto sabían y callaron aquellos que hoy caminan por los pasillos del poder en la Casa Blanca.